Palabras del Dr. Rodrigo Escobar Navia en el Foro sobre DEBERESdel Programa “En Colombia florece el Amor” en la ciudad de Armenia en Septiembre de 1996
Dr. Rodrigo Escobar NaviaEx-Ministro de Educación y Ex -Ministro de Gobierno.
Los colombianos tenemos urgencia de crear un interés y una ética de lo público. Creo que estamos llegando al máximo de posibilidades de las soluciones estrictamente privadas, individuales, personales. No caben más automóviles para una sola persona en la ciudad de Bogotá; tampoco más guardaespaldas en los atrios de las iglesias y los clubes; la vacuna ya no da más resultados de salud en la seguridad; la justicia por mano propia, la educación como preocupación de los padres por sus hijos más como un bien público de todos, etc.Necesitamos una ética de lo público y este temareúne las dos grandes realidades de la ética y de la política.
Yo tengo más interrogantes que respuestas.No he sido estudioso profesional de estas materias como el Dr. Losada, quien es politólogo de vocación y de oficio,ytiene muchas investigaciones hechas por él o en las cuales ha participado. Quisiera hacer unas anotaciones de tipo teóricas; después un poco más sobre el mundo actual en estas materias; descender a Colombia y finalmente terminar con unas sugerencias concretas.
Lo primero que se me ocurre es que, quizás como alguien decía, no estamos ya en la era de las soluciones; las ilusiones sobre las soluciones definitivas se acabaron; como que no hay manera de salir de los problemas totalmente; lo que parece más realista es cambiar de problema: problemas muy difíciles de atender por problemas más manejables; soluciones definitivas como pudo creerse en otras épocas como que no existen; y la solución de erradicar el mal, cualquiera que sea la forma, parece más difícil todavía; tenemos que convivir con los males, como la religiones más sabias lo han predicado; como lo predica la católica que institucionalizó el mal hasta el punto de tener el demonio como una de las explicaciones del mal; la caída y tenerel pecado, la confesión y el perdón, que están ahí presentes en la vida diaria.
Decía una vez José Luis Aranguren que la política, la ética y la estética eran las filosofías de la acción para los griegos, y que las tres iban juntas, y en cierta manera la reina de esa filosofía de la acción era la ética. Y que la política estaba subordinada a la ética,que en cierta manera la política era la ética social la más obligante y la más pública; mientras la ética pertenecía en buena parte a la esfera privada, que arranca desde adentro. Y decíatambién que Platón en la última de sus obras, desesperado, según él, por la frustrada y reiterada intención de restaurar el poder de su familia, había caído en la flor de proponer la utopía del rey filósofo y que en esa utopía la política se devoraba la ética.
La política se entendía como el arte, la lucha, el proceso por medio de los cuales alguien o algunos grupos o alguna persona se toma el poder para imponerle metas y valores obligatorios, forzosos a toda lasociedad.La política conlleva la idea del monopolio de la fuerza, de la fuerza legítima, es lo obligatorio, la coacción, lo coercitivo, por eso dice Savater que él entre la política y la ética prefiere la ética porque la ética es la libertad y la política es la violencia.
Yo me pregunto si en este siglo XXno hemos vivido la mayor politización de todos los tiempos y que si en esa politización excesiva, esa ilusión enorme que llevó a que el Estado se convirtiera en el sucesor del dios muerto de Nietzche, en el último absoluto, en el Estado providencia, si en ese proceso la política nos absorbió y casi se devoró la ética.Este es un primer interrogante. Como que la política entra en un cierto desgaste, en un cierto descrédito,en un cierto agotamiento después que se liberó de la ética, las obligaciones nuestras de todas las personas miembros de una comunidad, terminamos entregándosela al Estado a cambio de pagar impuestos, pacto que hubiera dicho Laureano Gómez, “simoníaco”.
Como Fausto le vendió el alma al diablo a cambio de la juventud, nosotros le entregamos nuestros impuestos, ahoraen la versión menos estatista y menos sobre-politizada en este siglo que es la versión occidental, liberal, Keynesiana: yo le pago impuestos y usted asume mis obligaciones morales.Usted va a enseñar al que no sabe, usted va a sanar al enfermo; a redimir al irredento, aintegrar al marginado, etc., no sólo la sobre-politizaciónobvia de los Estados totalitarios, todo dentro del Estado, nada fuera del Estado.
Entonces, en cierta manera, la ética regresó; hoy la ética es un poco un fantasma que recorre el mundo entero como diría un manifiesto comunista, pero nadie sabe muy bien en que consiste.
Segunda reflexión.Estamos en un mundo globalizado y eso implica muchas cosas y en cierta forma en un mundo desilusionado de muchas cosas modernas;en el mundo de la posmodernidad, sin ir tan lejos,uno podría preguntarse hasta donde hay una mínima ética para esa globalización y una mínima política que ayude a la lucha contra la corrupción.Hasta dónde no hay fuentes de corrupción internacionales. El narcotráfico, por ejemplo,que es un fenómeno internacional,los grandes hechos de corrupción y fuentes de corrupción en buena parte son internacionales. O hay muchos internacionales: el tráfico de armas; el trato, por decir lo menos, irrespetuoso de los derechos humanos de los inmigrantes de los movimientos migratorios ilegales; los daños ecológicos, la ecología que es indivisible como la vida misma, entonces tendríamos necesidad de un mínimo consenso ético.
Se habrían agotado las éticas de exclusión, de Nación, de familia, de clasesocial, necesitaríamos las éticas de inclusión, necesitaríamos compromisos éticos y políticos. Por ejemplo, ha surgido una delincuencia sin muchos antecedentes, organizada, global, internacional, superior a muchos Estados, desde luego que mucho mayor que el individuo mismo al cual se quiso proteger por la vía de los mediostradicionales, del habeas corpus, de la presunción de inocencia, etc.
En el mundo en transición, en el mundo en desarrollo habría muchas cosas que pensar; la ruptura de los equilibrios de ese mundo con la modernización.Mario Laserna decía que era casi inevitable que haya corrupción y violencia cuando la gente se da cuenta que hay más náufragos que botes; como que surge la tentación de pelearse por los botes disponibles o de sobornar al distribuidor de los botes.
Hay una población nueva por la explosión demográfica, hay nuevas aspiraciones, necesidades desbordadas por el efecto de demostración y hay efectos de dominación; hay tecnologías que se vuelven obsoletas; se rompen los equilibrios tradicionales, se rompen los sistemas de control tradicional; las morales tradicionales; la ética del facilismo llevada al extremo, la seguridad social a través de la familia.Entonces uno se pregunta hasta dónde habría que pensar en estos temas de la corrupción y de las soluciones, en términos no sólo nacionales sino en cierta forma internacionales. Estamos en un mundo cada vez más unificado, donde hay muchas fuerzas y presiones.Se ha hablado mucho de la ética como competitividad internacional e incluso hay movimientos en ese sentido. Adela Cortina ayudabaa crear una gran inquietud al respecto.
Aterrizando en Colombia, yo quisiera aprovechar unas hipótesis y unas alternativas.Creo que en Colombia tenemos frente a la corrupción,y lo esbozó el Dr. Losada ahora, una tradición de adhesión pasiva, una cultura de adhesión pasiva, que le hace mucho juego a la corrupción, a la violencia. Esa cultura quizáse deba por muchos factores, que no es el momento de determinar aquí, a tradiciones, a cultura de la dominación, la derrota de los indígenas, la esclavitud de los afrocolombianos como ahora ordena decir el diccionario de lo políticamente correcto, la educación pasiva y autoritaria en todos los órdenes, en la familia, en las escuelas, en la Universidad.El hecho es que habría que activar esa cultura.
Una sociedad que no tenga un gran sentido cívico vivo, difícilmente llega a lo público; ese civismo, esa educación, se construye.En un libro cuya publicación fue auspiciada por la Unicef que se llama "Niñez y Democracia", se habla de un concepto muy fino de preciudadanía apoyándose en Piaget, en Erikson, en Humberto Matallana y otros autores: el niño es el preciudadano; desde la casa habría que comenzar a formar sus aptitudes básicas en materia de ciudadanía, de democracia, de interés público, de relaciones con la autoridad.Tendríamos que fomentar un sentido de lo público.
Lo público entre nosotros no es muy claro que sea lo de todos, sino lo de nadie; tal vezse da por no haber construido nosotros de abajo hacia arriba; por efectos de la centralización excesiva autoritarista, paternalista y no tenemos la vivencia de lo público como lo de todos, lo nuestro, sino un poco lo de nadie, tierra de nadie, que cualquiera se puede llevar, que se puede privatizar y de hecho hay mucha privatización destructiva, privatización del Estado, de políticas públicas, casi que habría que pensaren desprivatizar muchas de las cosas públicas que se llevaron a esferas privadas por distintas vías.
Habría que pensar en cómo construir sociedad civil. Hablamos mucho de la sociedad civil.Hasta dónde hay sociedad civil en Colombia?Hay comunidad en muchos aspectos, sobre todo a nivel local, a nivel de sectores, pero sociedad civil estrictamente sociedad de ciudadanos, la hay?,¿Cómo promoverla?¿Cómo propiciarla?.
Yo creo que la Constitución de 1991 tal vez fue una Constitución que se ocupó más que cualquier otra, de la sociedad civil,del ciudadano, de los derechos y que en cierta manera hay un mandato de construcción de sociedad civil en la Constitución de 1991, tan claro y tan perentorio como el de construir un Estado Social de Derecho, y que hay la idea que la sociedad es la que crea elEstado y lo mantiene bajo su control y su servicio. Una sociedad de derechos y obligaciones, una sociedad activa, consciente, es la única que quizás pueda crear un Estado Social de Derecho y conservándolo siempre bajo su control.
Yo creo que por ejemplo deberíamos pensar en fórmulas concretas para ayudar a crear esa sociedad; en otros países existe la idea del impuesto voluntario, se reconoce el derecho de los contribuyentes a donar una porción de su impuesto anual sobre la renta a las organizaciones solidarias sin ánimo de lucro, de interés público, de su libre elección; podría haber una ley que definiera ese tipo de organizaciones, mecanismos sociales de seguimiento, de promoción, de evaluación y una contratación como la que esta prevista en la Constitución, inciso 2 del artículo 355.
Deberíamos pensar en el derecho a la comunicación, hacerlo mucho más claro. Resulta que las empresas públicas en Colombia no dan cuenta de lo que hacen, no hay balances, no los publican, esta información no circula.Yo recuerdo que con Gustavo Zafra cuando me hizo el honor de acompañarme en la Alcaldía de Cali, libramos una batalla para que las empresas públicas de Cali publicaran su balance, y lo logramos por primera vez quizá en la historia.
Resulta que las empresas son públicas porque son del pueblo, y esas empresas no informan lo mínimo, decómo aplican los recursos.Las empresas privadas grandes y aún las medianas publican sus balances.
La información, por ejemplo, sobre la calidad de la información, recuerdo con los seguimientos y las pruebas del ICFES, tampoco salen a la calle, no están disponibles, son pruebas de una tendencia a apropiarse de la información por parte de los mismos funcionarios que tienen la misión, la confianza de la sociedad para hacer este seguimiento.
Creo que hace falta la oposición. En Colombia tenemos una oposición armada, por llamarla de alguna manera, y que ha hecho muydifícil que surja una verdadera. La oposición es un poco lo que diríamos la violencia simbólica, es la manera de hacer un seguimiento y una denuncia de los hechos irregulares o de la ineficiencia de los gobiernos de turno. Habría que pensar en veedores sociales, como lo insinuaba el Dr. Rodrigo Losada. Yo creo que ha habido experienciasen ese sentido, de veeduría, de cosas concretas, de aseveraciones.
También es muy importante, además del Estado, que la ineficiencia lleva a la baja de la moral.De la baja de moral a la corrupción, solamente hay un paso. Yo quiero citar apenas unos ejemplos: la justicia en Colombia tiene muchos jueces; se dice que en Colombia hay más jueces que en Estados Unidos. El porcentaje en Estados Unidos es de un juez por cada 12.000 habitantes y en Colombia es de un juez por cadaocho mil.
Colombia tiene un presupuesto público de justicia alto y sin embargo tiene cuatro millones de expedientes acumulados y tiene una impunidad del 98 a 99%, impunidad que refleja en mi opinión la pasividad de la sociedad. Una sociedad pasiva, no denuncia, no declara; qué mejor negocio que ser violento en el país no violento, ser zorro en el gallinero y devorarse hasta la última gallina en medio de un dulce cacarear.
Ortega y Gasset, hablaba que la moral es como un clima; todo el mundo tiene su moral, puede estar alto o bajo de moral.Qué moral puede tener un ejército que por su organización, por su estructura, no ha logrado la eficiencia dentro del derecho? Obviamente por su condición de guardián, por ser el brazo armado del Estado Social del Derecho, debe tenerla.
Hay un libro muy interesante recién salido y editado por Norma que se llama “La Esperanza no es un método”. Da cuenta de la reestructuración del ejército de los Estados Unidos, después de su primera derrota en Vietnam a manos de la guerrilla y para ajustarse a la guerra fría.Me parece que la ineficiencia casi inevitable conllevaa la desmoralización y a la corrupción, y poner al Estado a hacer todo, hacer demasiadas cosas que no pueden hacer bien, es llevarlo a que corra el peligrode convertirse en el ogro filantrópico del que hablara Octavio Paz, y que termine como decían los enemigos de Richelieu, que podía ponerse como epitafio en su tumba “aquí yace un hombre que hizo muchomal y poco bien, con el agravante que el mucho mal que hizo lo hizo bien y el pocobien que hizo lo hizo mal”.
Uno no puede pedirleperas al olmo y eso hicimos con el Estado.Yo creo que la ilusiónexagerada de la políticade la que hablaba al principio, la sobrepolítización que se llevó a toda la gente en este siglo, más que en cualquier otro,a creer en la ilusión del Estado omnipotente.
Bertrand de Jouvenel, en su magnífico libro,se preguntabade dónde salió el horror de la segunda guerra mundial.Pues un poco de esa sobreilusión de la política, se llegó a creer que el Estado era realmenteel último absoluto. Habría muchas otras cosas que preguntarse, sobre la racionalización de las distintas esferas de la administración y sobre muchas otras materias.
Yo quisiera decir simplemente, para terminar, que estoy de acuerdo con lo que ha dicho el Dr. Losada.Sólo que tal vez yo le daría mucha más importancia a la parte electoral y a los partidos políticos.Creo que en Colombia deberíamos pensar en consagrar casi la cuarta rama del poder público: La Electoral.Fortalecer mucho la Registraduría y combatir la desconfianza en las elecciones y hacer, quizás, una Super Corte para que conozca los delitos electorales.
También creo que los partidos deben evolucionar para convertirse mucho más, como tienden a hacerlo en muchas partes del mundo occidental, en órganosvoceros de la sociedad civil,que en apéndices del Estado. Este los absorbió en la etapa de sobrepolitización de la que hablaba.