Soy Luz Patricia Londoño Díaz, vivo en Armenia, Quindío, soy maestra de la Institución Educativa Libre del municipio de Circasia y en mi aula se vive la pedagogía del amor.Desde que inicié mis labores como docente de educación preescolar, asumí mi trabajo con decoro, responsabilidad y creatividad; todo lo que, bien podría decirse, de un docente que cumple con las funciones propias de su cargo.Desde hace tres años sentí que estaba corta en mi trabajo, algo ya no funcionaba como antes, fue en ese momento cuando inicié una profunda reflexión y autoevaluación de mi desempeño docente, tratando desde luego de encontrar razones para mi incomodidad del momento, al mismosoñaba con niños capaces de hacer cosas diferentes, niños con respuestas sorprendentes, pero no del contexto académico sino de contexto social y afectivo, en fin soñaba con nuevas miradas infantiles, de esas que enseñan a los adultos.
Pasaron algunas semanas cuando recordé los varios talleres a los que fui invitada por Comfenalco hace algunos años con la Doctora Lucy Betancourt de Palacio, recuerdo de esa época una hermosa escalera que ella mencionaba en sus discursos.Fue como si de pronto mi corazón dio un vuelco y algo dentro de mi se iluminó, ¡esto, que ella compartió en aquellos días era lo que yo hoy anhelaba, ese sueño, ese ideal se convirtió de pronto en una puerta, en una oportunidad para empezar de nuevo.
Entonces de inmediato la busqué le conté mis anhelos, mi incomodidad y como en un destello mágico Doña Lucy me invitó a visitar en Bogotáuna extraordinaria maestra, Sady,una mujer que respiraba amor por doquier, ella me guió y enseñó lo que pronto se cristalizó como mi nuevo ambiente de trabajo, esta visita me inquietó, me sacudió,de pronto la incomodidad desapareció, me senté frente a mi computador y empecé a escribir un cómo y Con qué, fue maravilloso porque mi labor de pronto ya no fue entonces una obligación, todo se volvió pasión, ganas, amor y esperanza.Mi mundo laboral fue otro.La pedagogía del amor incursionó en mi corazón ytodo mi entorno se transformó.Mihogar también cambió, pues a medida que preparaba mis clases, impactaba positivamente a mi familia con nuevo vocabulario, nuevas formas de decir y hacer.
Desde hace tres años ya no soy una docente más, soy una maestra de verdad, hoy doy cuenta de muchas actividades que me llenan de alegría, trabajar es un verdadero disfrute, las cargas se evaporaron y afloró en mi el verdadero don del servicio.El amor hizo un nido majestuoso en mí.Entendí la dimensión de mi nuevo quehacer, de verdad fue un renacer.
Puedo definir lapedagogía del amor, no como un modelo pedagógico, sino como un estilo de vida.¿Qué hice? ¿Cómo inicié esta nueva etapa?En el año 2006 siendo maestra de transición, empecé a mirar la individualidad de mis pequeños estudiantes, apreciando sus gestos y miradas y desde allí planee actividades que me llevaron a sus más íntimos pensamientos y expectativas.
Recogí los famosos rincones pedagógicos tradicionales y ubiqué nuevos espacios: el rincón de expresión de sentimientos y emociones, donde instalé un gran espejo; el rincón de mis creaciones, para ubicar susobras de arte; el rincón de juguetes; el rincón del cuenta cuentos, el rincón de besos. Todos y con un propósito de vida.De otro lado el saludo diario incluía abrazo, sonrisa, piropo, apretón de manos, un hablar bien del nuevo día; esto fortaleció los lazos entre los estudiantes y con la profesora, a muchos de los niños y niñas al principio les costaba recibir un abrazo, ellos no estaban preparados para que los amaran, era notorio que no tenían esta costumbre hermosa del saludo amoroso del maestro y de sus compañeros.
Un caso concreto es el de Dana, una niña de seis años, extremadamente callada, retraída , temerosa, solitaria y lenta para aprender; una niña que al recibir un abrazo mostraba rigidez y se sonrojaba, era evidente que esta no era una situación que formará parte de su vida cotidiana, agregando a esto una mamá con retardo mental leve y castigadora, pero la constanciadel trabajo de aula venció los obstáculos, Dana aprendió a abrazar, a tomar la vida con alegría, a participar en las actividades grupales, hoypodemos dar cuenta de una niña que cursa grado primero yaprende rápidamente.La mamá de Dana aprendió también a contemplar a su hija, disfruta de su compañía; como este tenemos más ejemplos del trabajo con pedagogía del amor.
Mi aula ya no tuvo más muñecos sin sentido, apareció en escena Antonio, Sofía y el Amor, tres personajes que también estudiaron preescolar e hicieron las delicias de los niños y niñas con sus historias cotidianas.Tomé los Libros escritos por Doña Lucy Antonio, Sofía y el Amor , Abuelita que es? y Principios de convivencia y organicé espacios académicos diferentes.Las clases ya no iniciaban con el tradicional juego libre sino con momentos de paz o la hora del afecto, desde allí se tratan temascomo la verdad. Deberes y derechos, se hablaba de respeto, tolerancia, aceptación, comprensión, libertad, amor, en fin cada día se dialogaba, se opinaba, se sugería, se establecía un compromiso para cada día, de hecho involucrando a la familia.
Los padres de los niños se interesaron, pasaron de la indiferencia al aula a la ayuda desinteresada, ellos fueron mi apoyo, venían al aula con una sonrisa a comprometer sus manos en las actividades de aula.Tenía unos buenos escuderos, los padres fueron mis maestros auxiliares.Todas las mañanas se acercaban al salón para recibir una palabra de aliento, me animaban, entre ellos empezaron a ayudarse,a amarse como comunidad.Veo con satisfacción que para este año lectivo, 2008, los padres de familia siguen unidos, ya se han vinculado para participar en el gobierno escolar, sienten la institución como parteimportante de sus vidas.
Pregunté a cada padre el por qué de su cambio, ellos me hablaron de lo felicesque estaban sus niños y niñas en la Institución y los pequeños les contaban nuestras charlas matutinas, fue así como los estudiantes preescolares se volvieron multiplicadores de semillas de amor.Esto fue lo que más me animo a considerar cada clase como un verdadero laboratorio, donde se establecía el nicho emocional de cada uno de ellos.
Este 2008, ya con grado primero y con algunos de los estudiantes de transición del año anterior puedo ver como estos pequeños marcan una diferencia con el resto del grupo, ya que se muestran receptivos, sensibles, dialogan, expresan sus sentimientosy pensamientos, no temen al adulto, reclaman sus derechos pero ante todo saben que deben cumplir sus deberes, puedo hablar de niños despiertos con cerebros atentos, considero que el trabajo realizado el año anteriordespertó sus cerebros, algo muy profundo se activo en ellos de manera muy positiva para el trabajo académico.Definitivamente se hacen notar en el aula.
Muchas actividades se realizan al interior de este laboratorio de vida, puedo hablar de actividades de inteligencia emocional en estosniños y niñas;no tengo que interrogarlos para saber como se sienten, simplemente realizó una dinámica, un juego frente al espejo, llamo a Blanca Nieves y los siete enanitos (que en realidad son los estados emocionales de los niños: gruñón, tristeza, felicidad, pereza, entre otros), tomo los vestidos mágicos y de inmediato surgen los sentimientos, las emociones y la exteriorización de un corazón que viene generalmente fragmentado, herido, asustado y en algunos casos maltratado. Como una regla del aula si un compañerito o compañerita esta triste le regalamos un beso de nuestra caja de besos y con esto damos apertura a la resolución de su problema ycada uno sabe que es escuchado, que es importante para los demás.En nuestra aula tenemos la hora del afecto.
En las actividades de pedagogía de amor desarrollo múltiplesdinámicasque llevan a los estudiantes a formar un carácter amoroso,donde el ejemplo deJesús nos enseñaa vivir, aprendimos conjuntamente adecir si o decir no responsablemente.Realizamos actividades como cambiarnos de zapatos para ponernos en el lugar del otro, nos vacunamos contra el desamor, enterramos el yo no puedo, y así muchas más acciones que despiertan el ser interior de los niños y niñas circasianos.
Otro aspecto importante demi labor es el acompañamiento de los amigos, vecinos y empresarios; personas que de una u otra forma se fueron involucrando en las actividades escolares; en un comienzo tuve que tocar muchas puertas para conseguir los recursos del aula, necesitaba material didáctico refrigerios, todo la logística para las convivencias y salidas de campo, pero no se cuando, ni en que momento ya estas mismas personas empezaron a llamar para ofrecerme su ayuda porque entendían la importancia de lo que se hacía,tenían las evidencias de un trabajo serio y comprometido.Igualmente esta propuesta fue conocida por la Universidad del Quindío y Empresarios por la Educación, Capítulo Quindío, los cuales me invitaron a aplicarla en un hogar múltiple del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar para la implementación de una experiencia significativa en educación inicial.Este proyecto está en curso.
Hoy puedo concluir que la pedagogía tradicional, la de los libros de grandes autores se queda corta frente a una población que necesita ser amada, escuchada y acompañada, la pedagogía del amor del aula de la Institución educativa Libre vive, respira y trasciendeen cada niño, niña y acudiente;sé que esto no es nuevo, mucho se ha dicha a la importancia del afecto, pero yo hablo del amor, que va más allá, que es pasión y calidad por lo que se hace: enseñar, aprender y vivir.En mi aula no acudoa grandes teóricos sino a la sencillez de una mujer, Doña Lucy,quiencreyó en el amor como herramienta para educar.